Ateísmo:
Hay hombres y mujeres
Hay hombres y mujeres
con alguno que otro anciano
que hasta el filo del abismo
son llevados cual rebaño.
Por déspotas danzantes
que hoy actúan de pastores
siempre en defensa del fuerte
a costa del más pobres.
Y envenenan a sus hijos
y se apropian de su suerte
prometiéndoles el cielo
mientras hoy, aquí, la muerte.
Porque ellos son tan nobles
el sacrificio nos profesan
y amasan fortunas fuertes
aún con voto de pobreza.
Hablan tanto de piedad
y engañan con mucho esmero
y luego en nombre del señor
destruirían el mundo entero.
Pero no todos son malos
algunos solo son idiotas
que se tragaron el cuento
y se calzaron las botas.
No sé si su dios existe,
la verdad que en el no creo,
pero si es como lo pintan
gracias a dios soy ateo.
El suave olor a tabaco:
El suave olor a tabaco
que impregna las manos cansadas
de hombres y mujeres desechos
de horas y horas gastadas
de sueños e ideas mutiladas
por la fuerza de banderas sangrientas
que avanzan sobre gente y más gente
cegando vidas, cerrando puertas...
Enarbolan grandes ideales
paz, justicia, piedad...
y saquean pueblos vencidos
en nombre de la libertad
vician el preciado aire,
talan bosques enteros,
explotan personas y pueblos
por el afán de dinero.
Prostituyen a un dios imaginario
y se lo venden a la gente,
les prometen el cielo
a cambio de sacrificio y muerte.
Se aprovechan del indefenso,
al que le roban la identidad
y enriquecen al poderoso
con total impunidad.
Hablo de los invisibles
los que mueven el hilo más fino
esos que, sin mostrar la cara,
deciden nuestro destino
y hacen que uno se pregunte
¿vale la pena matar y ser muerto?
¿no es más fácil ser bueno
y llevar al mundo a buen puerto?
Al final el tiempo dirá
si el hombre aprenderá a vivir
o se extinguirá a si mismo
en el afán de competir.
Pues, después de todo,
el odio es un boleto de ida
que cuesta sudor y sangre
y se paga con la vida.

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