Antes de ser un reconocido director de cine y ganar el Óscar en cuatro oportunidades, Woody Allen se desempeño como cómico, haciendo precisamente el ridículo, siendo el actor de cualqueir stunt que sus apoderados (Charles H. Joffe y Jack Rollins) le pedían. En 1966 Allen apareció en el programa británico Hippodrome, en el que se mostraban todo tipo de peculiares y extrañas hazañas, incluyendo peleas de box contra canguros (peleas que fueron normales en los entrenamientos de varios boxeadores hasta hace algunas décadas, debido a que se pensaba que los canguros eran excelentes oponentes por su fuerza y rapidez, permitiendo que el boxeador practique en un alto nivel).
Allen y su contrincante marsupial australiano pelearon solamente un round, en el que el protagonista principal de la escena fue la especulación. Fue el representante australiano finalmente el único que pudo conectar un golpe, después de que el futuro director de Anie Hall recorriera todo el cuadrilátero con ridículos y divertidos movimientos, intentando esquivar un posible golpe de su oponente. Por ese entonces Woody Allen ya se destacaba por sus características burlas de sí mismo, su timidez o su neurosis.

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