viernes, 27 de septiembre de 2013

Renton (Edward Norton) intentando drogarse en una escena de "Trainspotting"
El cine echa andar su máquina de sueños para representar alucinaciones paranoicas, viajes psicodélicos, visiones celestiales y demás actividad psicoactiva. A través de la pantalla grande se consiguieron memorables pasajes de los paisajes interiores… algunos estúpidos, algunos hilarantes y otros geniales episodios de la historia de Hollywood y del cine independiente, en dramas que expanden la conciencia o en comedias stoner que hacen pasar un buen rato, transportándonos a los lugares más remotos y oscuros de nuestra conciencia.

Éxtasis en "Garden State", cócteles psicodélicos en "Fear and Loathing in Las Vegas", un momento de fractales de DMT en "Enter the Void", polvo de bicho en "Naked Lunch", obviamente marihuana para "Cheech and Chong", heroína para Renton en "Trainspotting", el date-rape-drug de "Rosemary’s Baby" utilizado para abrir la puerta a Satán y muchos otros momentos memorables de cine psicoactivo - aunque faltan algunos clásicos - que por momentos logran simular la sensación que producen las dogas y los estados de conciencia alterados en la mente del espectador. El cine como droga que puede tener los efectos de todas las drogas.


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El mundo

"El mundo es tal vez el bosquejo rudimentario de algún dios infantil, que lo abandonó a medio hacer, avergonzado de su ejecución deficiente; es obra de un dios subalterno, de quien los dioses superiores se burlan; es la confusa producción de una divinidad decrépita y jubilada, que ya se ha muerto" David Hume (Dialogues Concerning Natural Religion, V. 1779)

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